Próximas proyecciones en el CineClub Imaginario

2011
enero
viernes 7
LA CLASE (ENTRE LES MURS) (Laurent Cantet)Francia, 2008
viernes 28
21 GRAMOS (Alejandro González Iñárritu)
EUA, 2003


Casa de la Cultura de Valencina (Sevilla) España, 20:30 horas. Entrada libre hasta completar aforo.

20090518

LIMBO (John Sayles) EUA, 2000. Viernes, 22 de mayo de 2009




Director: John Sayles. Intérpretes: David Strathairn, Mary Elizabeth Mastrantonio, Vanessa Martínez, Herminio Ramos y Kris Kristofferson. País: Estados Unidos. Año: 1999. Producción: Green/Renzi. Distribución: Columbia TriStar. Guión: John Sayles. Fotografía: Haskell Wexler. Música: Mason Daring. Duración: 126 minutos. Género: Drama. Público apropiado: Adultos


Imágenes de la película

Decía Carlos Boyero, tras la proyección de la LIMBO en el festival de Cannes:
"La distribución y la exhibición convencionales nunca podrán aceptar, y menos promocionar, a Sayles, un director inetiquetable, errante, perpetuo fuguista de cualquier compromiso comercial y mezquino, artista que se pasa la vida cruzando fronteras a la desesperada búsqueda de ozono, inventor de personajes a la deriva que buscan un hueco respirable en los pantanos de Florida, en el Oeste más perdido, en la isla de las Focas, en los bosques de Latinoamérica, en Groenlandia o en Alaska.

Inmortal

En la que fue tentadora, arriesgada y mítica Tierra del oro, donde el hambriento y enamorado Chaplin se comía unas botas con cuchillo y tenedor y soñaba con un amor inalcanzable en la inmortal La quimera del oro, se desarrolla Limbo, poblada por gente con un pasado que deja cicatrices profundas pero que no se ha permitido encanallarse o volverse ruin a pesar de tanto fracaso, gente que habla poco con la boca pero sugiere todo con su mirada y con su actitud, que sigue sin tirar la toalla, aunque su escepticismo vital les haga decir en una reveladora conversación o desolada autoconfesión: «Las mujeres son extrañas, los hombres son estúpidos, las noches y los inviernos son muy largos». Cuenta el encuentro entre una cantante adulta, hastiada y espléndida a la que ya no le queda tiempo para triunfar pero que sigue cantando por el estado de gracia que alguna vez halla al expresar sus sentimientos más íntimos mediante algunas canciones a los solitarios y escasos oyentes de los tugurios, y la comunicación que establece con ellos, su hija, una adolescente tan imaginativa como sensible y sufriente, y un viejo marino y gran promesa juvenil del baloncesto al que todo se le torció en la jodida vida, al que un accidente le privó de ser una estrella del deporte y otro más trágico, de su amado barco, con la consecuencia de que el segundo le hace arrastrar un imborrable sentimiento de culpa ya que en él murieron dos de sus mejores amigos.

Este insólito trío, al que rodean un digno e indigno zoológico de perdedores, llegará en las circunstancias más peligrosas, en medio de una indeseada aventura que acabará en una isla solitaria huyendo de los traficantes de drogas que pretenden cargárselos, a formar una especie de cálida e indestructible familia, lo que siempre buscaron en vano. John Sayles, que sabe tanto de la vida como del cine (por eso le amo, por eso me identifico con su obra), describe admirablemente la complicada relación de estas tres personas y nos deja con un final abierto, en el que es tan probable la salvación como la muerte, pero después de haber vivido intensamente lo que merece la pena ser explorado, de haber conocido una fugaz plenitud.

Equipo habitual

Para completar la fiesta, me encuentro con el habitual núcleo profesional de Sayles, que incluye a esos tíos con dos cojones llamados David Strathairn y Kris Kristofferson (nunca olvidaré, Billy The Kid, tu protector y épico abrazo en medio de la indiferencia de Dylan y de sus colegas a la blasfema calva, a la acorralada y a punto de linchamiento Sinnead O'Connor) y de la hermosísima Mary Elizabeth Mastrantonio, perteneciente a ese enamorable grupo de mujeres que incluye a Genevieve Bujold o a la difunta Rommy Schneider, que si de jóvenes eran guapas a secas, a medida que envejecen alcanzan el aura de las diosas."

20090504

UNDERGROUND (Emir Kusturica) Yugoslavia, Francia, Alemania, Hungría, 1995. Sábado 9 de mayo de 2009. 20:30h.


GENERO: Drama bélico

AUDIO: Serbocroata SUBTITULOS: Español

DIRECCION: Emir Kusturica

GUION: Dusan Kovacevic y Emir Kusturica

MUSICA: Goran Bregovic FOTOGRAFIA: Vilko Filac (Color) MONTAJE: Branka Ceperac PRODUCCION: Pierre Spengler

SONIDO: Marko Rodic DURACION: 165 minutos

Secuencia de la película

Enlace a encadenados.org con un magnífico trabajo de documentación y crítica por parte de Lucía Solaz

Una guerra no es una guerra hasta que el hermano mata al hermano”.

Tras la Primera Guerra Mundial, Francia e Italia estaban interesadísimas en que no se reconstruyera el Imperio Austro-Húngaro (tan grato para Luis G. Berlanga), y al mismo tiempo toda Europa sentía miedo de que, de pervivir el mapa político de los Balcanes que, en buena medida, había sido el causante de la conflagración mundial, la historia no tardara mucho tiempo en repetirse (como así fue de todos modos, y agravada, aunque por otras causas). Georges Clemenceau, el ‘Tigre’, Presidente de la República Francesa, apoyado por Orlando, el Presidente italiano, tuvo la ‘genial’ idea de crear un nuevo Estado donde tuvieran cabida todas esas naciones liberadas del hundimiento del Imperio Otomano que conservaban a duras penas su independencia ante la avaricia de Austria o Rusia, pensando en que un Estado fuerte y unido podría hacer frente mejor a esas amenazas, e incluso servir como un potente aliado a occidente en la zona. Así nació Yugoslavia en 1918, como la casa de todos los eslavos (a los cientos de miles que no lo eran, nadie les preguntó), y se puso la semilla de uno de los conflictos más enquistados y crueles de los últimos años.

“Una guerra no es una guerra hasta que el hermano mata al hermano”. Esta escalofriante frase la pronuncia Marko, antiguo poeta y político advenedizo, indefenso en su silla de ruedas, una vez que su hermano le ha molido a palos enmedio de un combate en la antigua Yugoslavia y durante la guerra que supuso la liquidación del país.

Underground, película absolutamente imprescindible para entender la narrativa cinematográfica de ese genio del panorama europeo que es Kusturica, relata, mientras hace un repaso por la historia de Yugoslavia en los cincuenta años que van del final de la Segunda Guerra Mundial al estallido del conflicto de los Balcanes en los noventa, la historia de Marko y Petar, inspirados en personajes reales de la historia yugoslava de la era de Tito, ladrones y guerrilleros durante la ocupación nazi del país iniciada en 1941, y Natalija, actriz en ciernes en esa misma época y amante de Petar, y el devenir de esta relación a tres bandas a lo largo del tiempo, todo ello pasado por continuas y deliciosas escenas de bailes y música de viento propios del cine de Kusturica (Mesecina, pedazo de canción), de bodas celebradas con música, alcohol y comida sin límites, abundantes toques de humor, surrealismo y absurdo, y los habituales guiños cinéfilos del director.

Marko, a causa del amor que siente por Natalija, se aprovecha de las circunstancias para ocultar a Petar y a muchos otros, incluyendo a su propio hermano, Jovan, en el enorme, gigantesco sótano de la casa de su abuelo (cabe hasta un blindado), y se las arregla para mantenerlos ahí una vez terminada la guerra mintiéndoles acerca del curso final de la misma y logrando que se dediquen a la fabricación de armas, con las cuales él comercia y llega a alcanzar una cuantiosa fortuna.
Durante décadas permanecerán todos ellos encerrados en el sótano mientras Marko se lleva la gloria de la victoria contra los alemanes y asciende rápidamente en el escalafón de la Yugoslavia comunista del mariscal Tito.

El azar, el alcohol y un chimpancé se aliarán para que años más tarde por fin Petar pueda salir a la calle y comprobar que las cosas no han cambiado desde su encierro (la casualidad quiere que nada más salir vaya a parar a un set de rodaje donde se filma una película precisamente sobre su vida y supuesta muerte en la Segunda Guerra Mundial, con actores y figurantes vestidos de soldados alemanes, auspiciada por Marko, que ha creado un aura de heroísmo en torno a Petar, que para el resto del país está muerto, todo lo cual proporciona unos momentos de comedia de muchos kilates), y así será para él incluso hasta el momento en el que estalla la guerra que sellará el certificado de defunción para Yugoslavia, pues él sigue creyendo que combate contra los fascistas (confusión aparentemente intencionada por parte del autor, estableciendo un símil entre los nazis y los combatientes de aquella guerra reciente, muy dados ellos a las limpiezas étnicas).

La película es tan rica que cualquier intento de sinopsis se convierte en un ejercicio bastante torpe, porque el hilo argumental aquí expuesto se ve enriquecido con la maravillosa música de Goran Bregovic, las poderosas imágenes, los intentos de Marko por manipular la realidad de los que se esconden en el sótano, simulando alarmas y bombardeos, la simbología apenas disimulada de muchos pasajes (el Cristo invertido del final de la película o los animales que aparecen, gansos, caballos o gatos, recurrentes en toda la filmografía del director), la crudeza de otros (el bombardeo del zoológico) y la absorbente magia de los más (los recorridos por las alcantarillas, los bailes, la música de los trombones y las trompetas), pero sobre todo, con las imágenes de archivo que Kusturica utiliza para ilustrar las diversas partes que establece en la narración (1ª - La guerra, 2ª - La Guerra Fría y 3ª - La Guerra, que subrayan la triste historia del país desde su invención), a veces introduciendo a sus propios actores con tecnología digital en los propios documentos históricos: imágenes de ciudades ocupadas por los nazis en 1941 y con el pueblo en las calles celebrándolo brazo en alto, ciudades derruidas, muertos y destrucción por doquier, imágenes también de la época de Tito, con los desfiles, los uniformes, el pueblo feliz y contento, y por último, los documentos visuales sobre la muerte del mariscal, los líderes mundiales que acudieron a las honras fúnebres (Ceaucescu, Breznev, Hussein de Jordania, Arafat, Helmut Schmitt, el Duque de Edimburgo, etc.), y toda una serie de imágenes precursoras del desastre que se avecinaba en un futuro no muy lejano, todo ello acompañado por los inmortales acordes de Lili Marleen, la canción ‘oficiosa’ de la Segunda Guerra Mundial, cantada por todos los ejércitos en todos los idiomas, y que llevó a la gloria Marlene Dietrich.

Pero la película es tan rica y compleja que resulta imposible catalogarla en ninguna de las categorías establecidas: es un drama con partes de comedia, de acción, pero también un musical, una película política, y sobre todo, una historia que desprende nostalgia y amargura. Lo que se desprende de ella es una reflexión en la que pueden verse dos cuestiones principales. En primer lugar, la crítica de la guerra como medio para la resolución de conflictos, pero también su aceptación como último medio cuando todos los demás han fracasado (el propio Kusturica se retrata como operador de fuego en una de las baterías de artillería que disparan al final de la película), lamentando, no obstante, las consecuencias de la misma: muertos, familias rotas, destrucción, países arrasados y ausencia de felicidad y bienestar durante generaciones. En segundo lugar, la película destila nostalgia por la patria desaparecida, por Yugoslavia tal como fue entre 1918 y los años noventa, ruptura de la que responsabiliza a las díscolas repúblicas de Eslovenia, Croacia y Bosnia. (39 escalones)

20090421

EL ÚLTIMO VIAJE DEL JUEZ FENG (Liu Jie) China, 2006. Sábado 25 de abril de 2009.

Dirección: Liu Jie.
País: China.
Año: 2006.
Duración: 101 min.
Género: Drama.
Interpretación: Li Baotian (juez Feng), Yang Yaning (Yang), Lu Yulai (Ah-Luo).
Guión: Wang Lifu.
Producción: Liu Jie y Hsu Hsiao-Ming.
Fotografía: Harrison Zhang.
Montaje: Liao Ching-Song.
Dirección artística: Cao Jiaan.
Estreno en España: 23 Mayo 2008.
Página oficial de la película
Película completa (en 7 partes)

SINOPSIS

Provincia de Yunnan, al sudoeste de China. Un tribunal ambulante recorre los sinuosos caminos en su gira anual. El viejo Feng es el juez. Su secretaria, Yang, está a punto de jubilarse. Les acompaña el joven juez Ah-Luo, que se estrena en esto de las giras. Un caballo viejo transporta la insignia nacional, los expedientes y todas sus pertenencias. Un viaje fuera de lo común por la China rural y sus minorías étnicas, en donde, a través de los conflictos, se nos muestran tradiciones y leyes ancestrales y cómo la justicia del Estado choca con la sabiduría campesina.

Siempre resulta atrayente que una cinta de China llegue a nuestra cartelera, y más aún si conserva la sencillez de una mirada pura e inocente que se acerca a la realidad más tradicional y profunda de ese gran país. El viaje que emprende el juez Feng a la provincia de Yunnan es el último de su dilatada carrera. En su gira anual a ese cantón del sudoeste de China va acompañado de su secretaria Yang y del joven Ah-Luo, que acaba de salir de la universidad y planea casarse en uno de los pueblos. Los tres se ponen en camino con la intención de impartir justicia en lugares de culturas y tradiciones ancestrales, donde la superstición convive con la humanidad, y donde los conflictos se dirimen por leyes no escritas bajo la autoridad de ese tribunal ambulante.
Con un tempo lento y una actitud contemplativa, el debutante Liu Jie nos lleva por peligrosos senderos hasta rincones apenas explorados de una China rural, por hermosos desfiladeros y altas montañas que son todo un reto para el individuo, minúsculo en tan extenso territorio pero grande cuando la cámara se acerca a cada una de esas minorías étnicas. Porque las localizaciones son ciertamente de gran belleza, pero el director sabe no perderse en ellas y evitar que se conviertan en estampas de promoción turística. En cambio, Liu Jie sí pone todo el interés en recoger la sencillez de unos modos de vida que atienden más al sentido de supervivencia y a los buenos sentimientos que a cualquier normativa legal o a la fría burocracia. No sólo se entretiene en mostrarnos algunos de los casos con un sentido del humor tan esperpéntico como desconcertante, sino que también se acerca a los personajes con una enorme delicadeza y sensibilidad.

A través del trío protagonista queda reflejado un mundo en transición desde la tradición a la modernidad. El juez Feng encarna la sabiduría y astucia de la experiencia a la hora de resolver los conflictos, y un conocimiento profundo de las personas y de las particularidad locales; Ah-Luo se nos muestra con un ímpetu juvenil que busca resolverlo todo con la aplicación frontal e intransigente de la ley; y Yang es el mejor modelo de fiel compañera que compensa la energía de su jefe con paciencia y mansedumbre, y que lleva veinte años queriendo mostrar sus sentimientos al juez. Una callada y delicada historia de amor apenas insinuada, dos personas que hacen su último viaje poniendo orden en los pueblos pero que no saben hacerlo en sus vidas, y otra que anuncia nuevos e inciertos tiempos para la China del siglo XXI. El largometraje comienza como una concatenación casi cómica de situaciones de lo más disparatadas, como la del cerdo "acusado" de remover los restos de los antepasados de un campesino o el robo del escudo del Estado, pero va cogiendo cuerpo dramático conforme avanza y logra algunas escenas llenas de ternura y aire cargado de nostalgia, hasta desembocar en un trágico final con sabor metafórico al aludir al penoso sistema judicial chino (simbolizado en el escudo que porta el juez).

Una realidad tan primigenia no podía ser filmada con artificio formal ni con un elaborado montaje, que le hubieran quitado su frescura natural. Por eso, la sencillez de sus personajes encuentra su correlato en una planificación transparente que no quita protagonismo al tema, con preferencia por los planos fijos y por una cámara que se sitúa discretamente donde pueda recoger los encuentros sin interferir. La fotografía y la ausencia de música incorporada desde fuera aportan el naturalismo que la historia encierra, con momentos de contenida y soterrada emoción, en especial entre Feng y Yang.

Está claro que no nos encontramos ante una película que busque de frente el entretenimiento ni que ceda ante las exigencias de la taquilla, sino más bien ante una mirada un tanto crítica y aparentemente ingenua a una de las realidades que vive la China actual. Una mirada pura y sin contaminar de occidentalismo para una cinta que camina a ritmo lento y con algún altibajo narrativo, bien interpretada por la pareja protagonista, y magníficamente fotografiada por Harrison Zhang. Una cinta cómica al principio y poética al final, bien contada pero que tarda en alcanzar su sentido pleno, ardua, tediosa e incluso aburrida para quien no esté acostumbrado al cine oriental sin adulterar (nada que ver con Wong Kar Wai, Zhang Yimou o Ang Lee), meritoria y auténtica en su original historia y en su costumbrista puesta en escena. (Comentario deJulio Rodríguez Chico).

20090403

DERSU UZALA (Akira Kurosawa) Japón, 1975

Nacionalidad: URSS-Japón
Año: 1975
Dirección: Akira Kurosawa
Guión: Akira Kurosawa, Yuri Nagibin
(basado en los relatos de Vladimir Arseniev)
Producción: Yoichi Matsue, Nikolai Sizov
Dirección de Fotografía: Asakazu Nakai, Fyodor
Dobronavov, Yuri Gantman
Montaje: Fyodor Dobronavov, Yuri Gantman,
Asakazu Nakai
Música: Isaac Schwalz
Reparto: Maxim Munzuk (Dersu Uzala), Yuri Solomine
(Capitán Vladimir Arseniev), Schemeikl
Chokmorov (Jan Bao), Vladimir Klemena (Turtwigin),
Svetlana Danielchanka (Sra. Arseniev)
Duración: 137 min. (Color)
SINOPSIS
La acción nos remite a 1902, durante la investigación topográfica de la zona de Usuri, que Arseniev realiza para el gobierno ruso. Será en el transcurso de esta expedición que Arseniev conoce a Dersu, cazador nativo (" gold " o "neneyet"), que no sólo le ayudará a avanzar en la intrincada orografía sino que le facilitará un aprendizaje de la Naturaleza. Dersu es un solitario, patizambo, cazador que vive en comunión con su entorno. El pelotón militar no tarda en adoptarlo puesto que es trabajador y se integra en el grupo colaborando con sus dotes de tirador y rastreador. No obstante, la enseñanza que Dersu puede aportar (para quien quiera prestarle atención, algo que los infantiles soldados rusos no parecen hacer) es básicamente un aprendizaje de la Naturaleza. Dersu habla con el fuego, con el agua, arroja comida para que sus familiares fallecidos no padezcan y utiliza de la Naturaleza aquello que la naturaleza le permite utilizar, como las cortezas de los árboles o los tallos de unos juncos. Dersu deja claro que el mundo, la taiga, está llena de "personas": el Sol es la más importante, sin él no viviría nadie. Pero también son gente el agua, el fuego, el viento. El hombre debe estar en armonía con estas otras personas para sobrevivir en la taiga. El hombre es demasiado pequeño al lado de la gran Naturaleza, dicen los
personajes. Y en este sentido incide una de las escenas culminantes de la cinta, la tormenta de nieve que sorprende a Arseniev y Dersu durante su observación del lago helado y en la que el segundo salva la vida a ambos gracias a su ingenio y su conocimiento de la Naturaleza.

COMENTARIO
Más allá de su espíritu ecológico, Dersu Uzala es la crónica de una amistad que Kurosawa traza en base a pequeñas anécdotas. En su formato de película de aventuras, la cinta acoge la progresiva calidez de la relación entre el explorador y el cazador. Arseniev, ruso, científico, intelectual, queda fascinado por el hombrecillo nómada no tanto por sus habilidades como por su "alma". Dersu es
desprendido, responsable y solidario. Significativamente, mientras los rusos desprecian la cabaña que encuentran en el bosque, Dersu la repara y se asegura de que queden en ella provisiones para cualquier otro viajero que llegue hasta allí. Más tarde, al ofrecérsele un pago por sus servicios, Dersu lo rechaza en primera instancia; luego, avergonzado, dice ser mala persona y solicita unos cartuchos. Arseniev, por su parte, es solidario con los otros viajeros. Dersu no ve en él tanto un sabio, como una persona también
respetuosa y ansiosa de aprender.
Posiblemente los mejores momentos de la cinta están vinculados a este aspecto. Kurosawa es uno de los cineastas que mima a sus personajes, que sabe recoger en pantalla sus sentimientos y trata que el espectador los comprenda. Su puesta en escena, simple en apariencia, favorece la emotividad.
En definitiva, Dersu Uzala es la crónica dolida de la pérdida de un mundo arcádico. De la irreversible pérdida, habría que decir, siendo un símbolo de este mundo quien acoge a los mismos que lo destruirán.
Trailer de la película en inglés:

A continuación te ofrecemos la posibilidad de ver la película completa fragmentada en español, con subtítulos en inglés.

20090313

IT'S A FREE WORLD (En un mundo libre) (Ken Loach) RU, 2007. Viernes 20 de marzo de 2009. 20:30h. Casa de la Cultura de Valencina. Entrada libre.


Título: En un mundo libre...

Título original: It's a Free World

Productora: BIM Distribuzioni

Año: 2007

País: Reino Unido, Italia, Alemania, España

Duración: 96'

Dirección: Ken Loach

Producción: Ken Loach, Rebecca O'Brien

Guión: Paul Laverty

Música: George Fenton Fotografía: Nigel Willoughby Montaje: Jonathan Morris

Intérpretes: Kierston Wareing ANGIE, Juliet Ellis ROSE, Leslaw Zurek KAROL, Joe Siffleet JAMIE, Colin Caughlin GEOFF, Maggie Russell CATHY, Raymond Mearns ANDY, Davoud Rastagou MAHMOUD, Mahin Aminnia LA MUJER DE MAHMOUD

Premios: Festival del Sahara, mejor película. Venecia, mejor guión.

Sinopsis

Angie no ha recibido una educación demasiado esmerada, pero está llena de energía, ingenio y ambición. No es la primera vez que se queda sin trabajo, pero ahora intenta rehacerse y demostrar lo que vale. Angie y su compañera de piso, Rose, deciden ser sus propias jefas, y abren una agencia de trabajo temporal para trabajadores inmigrantes que actúa en un mundo inestable en el que el trabajo es barato y las leyes sólo sirven para ser ignoradas.

Comentario

El prolífico director de cine social Ken Loach vuelve a formar parte de la cartelera española gracias al estreno de En un mundo libre, la enésima colaboración con su inseparable compañero creativo, el guionista Paul Laverty, con el que, aunque parezca más tiempo, lleva trabajando sólo desde 1996. Su nuevo trabajo –que sucede a El viento que agita la cebada, ganadora de la Palma de Oro de Cannes- fue presentado en el pasado Festival de Venecia, donde de hecho consiguió la Osella de Plata al Mejor Guión. El guionista Laverty, que reside con frecuencia en España, ha denunciado, en referencia a la obra, la actitud de los conservadores británicos y la derecha europea en general ante la inmigración ilegal. Por un lado, ha señalado que la alientan para aprovecharse de “una mano de obra cada vez más barata” pero niegan a estos inmigrantes los derechos más básicos y les achacan los males de la sociedad. La inmigración es un tema recurrente en el cine del británico Loach, pues lo ha abordado en varias películas en esta misma década (Pan y rosas, Sólo un beso y La cuadrilla). En el aspecto interpretativo, todos los actores están estupendos, de nuevo en la línea del cine del director británico, destacando la protagonista Kierston Wareing, quien ha recibido alabanzas como actriz revelación, como demuestran sus dos nominaciones a los Premios del Cine de Independiente Británico y que interpreta un personaje lleno de matices. También destaca la labor de Juliet Ellis, su amiga, que intenta poner orden en la vida cada vez más acelerada de Angie.

Loach acierta de pleno con el enfoque de la película. En lugar de ir a lo fácil, de poner a grandes empresarios aprovechándose del sudor y la sangre de los empleados, pone a una mujer que parece que lucha por el bien del trabajador, por el fin de los jefes, por la ruptura del sistema. Pero no. Ella es el sistema. Desde el momento en el que se aprovecha de las reglas del juego, se convierte en parte del sistema. Sin darse cuenta, Angie pasa de insultar a sus jefes a comportarse como ellos. Utilizará todo lo que esté en su mano para enriquecerse y salir adelante, cueste lo cueste, pisoteando a las personas que haga falta. En un momento de la película, Angie llega a decir algo así como “es un mundo libre y a todo el mundo le importa una mierda”. Es lo que parece promover el sistema. Que todos seamos lobos y sólo miremos por nuestro propio interés. Así, los más poderosos seguirán en su sitio, con su culo bien protegido.

Loach nos acerca a la realidad y lo hace con una película sobria, de estilo austero, como le caracteriza. Huye del estilo “realista” que significa mucho mareo de cámara y montaje acelerado, va a lo sencillo y a lo que funciona.

En un mundo libre es una película necesaria, de las que invitan a la reflexión al salir del cine y que denuncia algo que está ahí y que preferimos no ver. Un nuevo acierto de Ken Loach, una buena película.


Aquí puedes leer interesantes críticas de Federico Volpini y Dr. Etxea
Trailer en V.O.S.

Trailer doblado en español

20090303

EL BOSQUE DEL LUTO "Mogari no mori" (Naomi Kawase) Japón, 2007. Viernes, 6 de marzo de 2009. 8:30 de la tarde en la Casa de la Cultura de Valencina


Página oficial de la película (Trailer, sinopsis, ficha técnica, ...)
Página de la distribuidora

SINOPSIS

Shigeki vive en una pequeña residencia para jubilados. Machiko, una de las empleadas de la residencia, le presta una atención especial. Sin embargo, ella está secretamente conmocionada por la perdida de su hijo. Después de celebrar el cumpleaños de Shigeki, Machiko decide llevarle a un paseo por el campo. Conducen a lo largo de pintorescas carreteras secundarias, pero el coche se queda averiado en una cuneta y deciden abandonarlo y emprender juntos un viaje de descubrimiento.

El comienzo del largometraje es ilustrativo para lo que el público se va a encontrar. Asistimos a un largo plano sostenido del viento moviendo los árboles, para a continuación enfocar un cortejo fúnebre que atraviesa el bosque, y después de varios minutos escuchar las primeras palabras de la cinta, pronunciadas por un monje budista a un grupo de jubilados a los que explica la diferencia entre "estar vivo" y "sentirse vivo". Estéticamente quedan ya definidas las pautas de un cine contemplativo y muy poético, de enorme belleza visual y potente sentido simbólico, pero también muy intimista y parsimonioso, que exigirá sosiego y tranquilidad en quien se disponga a verlo. La atención se centra en cada gesto y mirada de los personajes (magníficas las interpretaciones de Shigeki Uda y de Machiko Ono), en una palabra dicha a media voz entre el temor y la duda, en el contraluz y el cielo que tan pronto deja pasar los rayos de luz del sol como los oculta entre la negrura de nubes de lluvia. Es la tensión entre la muerte y la vida, entre el remordimiento y la necesidad de encontrar la paz de conciencia, entre la presencia de los seres queridos y su ausencia, entre la materialidad de lo terreno y lo etéreo de lo espiritual, entre la oscuridad y la luz.

La directora japonesa nos muestra un cine de exquisita sensibilidad y de profunda piedad, moroso y sin prisa para contar sucesos extraordinarios o exteriores durante el viaje, sin interés en desvelar el pasado de los protagonistas. Es un relato interior, un viaje emocional de ritmo lento, que se entretiene en recoger parajes de una gran belleza pero con una fuerte carga simbólica: no son simplemente estampas hermosas sino más bien estados sensoriales y emocionales de fuerte dramatismo. Le interesa acompañar a esas dos almas en pena que deberán sufrir vientos y lluvias intempestivas, rápidos fluviales que están a punto de costarles la vida, para después llegar a disfrutar de la tranquilidad y sosiego de haber cumplido con un deber de conciencia. El paisaje es el auténtico protagonista porque es trasunto del alma de los dos individuos atormentados por su pasado, y la película se convierte en una suerte de "ascensión" o "balada" a la montaña de Narayama, una constante del cine japonés. Con una cámara nerviosa que habla de la dificultad para atravesar la vida, el espectador asiste a momentos críticos seguidos de otros conmovedores, como la escena en la que, tras el aguacero torrencial, Machiko se quita la ropa para dar el calor de su cuerpo al anciano que tiembla con síntomas de muerte.

Crítica de Beatriz Maldivia

La directora proviene del documental, y ése es un enfoque que se nota en toda su filmografía, desde decisiones más evidentes como contar con operadores de cámara que también provienen del documental y el empleo de actores no profesionales, hasta otras mucho más sutiles que tienen que ver con la puesta en escena o el fuera de campo.

‘El bosque de luto’ es una espléndida forma de adentrarse en el más que interesante cine de Naomi Kawase. La película nos narra, con toda la parsimonia que eso requiere, la historia de Machiko, una joven enfermera en un asilo, y la de Shigeki, uno de los ancianos que allí son atendidos. Ambos personajes viven sumidos en una profunda tristeza por la pérdida de un ser querido: su hijo, en el caso de Machiko, y su mujer en el caso de Shigeki.

En vez de cargar las tintas dramáticas, Naomi Kawase apuesta por la sutileza y la sobriedad: la angustia de estos dos personajes es muy contenida y se manifiesta de forma ejemplar en la frase que Shigeki le hace al monje budista que visita al asilo: “¿Cómo sé si estoy vivo?”. El monje le responde con una doble pregunta: para saber si estás vivo hay que saber dos cosas. La primera, y muy fácil, es si comes arroz y condimentos. La segunda, más difícil, es saber si experimentas sensaciones.

A partir de ahí, el destino de Machiko quedará unido al de Shigeki: un día, durante un viaje en coche, el anciano escapará hacia el bosque en busca de la tumba de su mujer, y Machiko lo perseguirá. Comienza un viaje de dos días en el que los personajes tendrán que sentir, que recuperar sus vidas anuladas por el dolor.

La sutileza con la que Kawase filma su relación es magnífica: todo son actos cotidianos que esconden un poderoso subtexto. Todo son elegantes metáforas, como la del río que se desborda mientras el anciano intenta cruzarlo. Machiko le implora, llorando, que no cruce, que el peligro es muy grande. Una vez Shikegi desiste, abraza a una desconsolada Machiko mientras le dice “el río nunca volverá a su fuente”. Una metáfora tan sencilla como eficaz sobre la aceptación de la muerte.

El estilo visual de Kawase es, asimismo, muy acertado. Una peculiaridad de esta directora es su trabajo con el fuera de campo: todos los sonidos comienzan antes de que podamos descifrar cuál es su fuente; los personajes reaccionan ante cosas que no hemos visto. Es la cámara en mano, con su inquietud de documental (aunque para nada mareante) la que nos va descubriendo la realidad que nos rodea. Y me parece la mejor opción para una película que nos quiere contar el redescubrir la vida, y que alcanza la excelencia en su emotiva – e igualmente sutil – escena final.

Si Imamura, en ‘La balada de Narayama’, nos contaba el estoico peregrinar de unas gentes hacia el aceptar su propia muerte, Naomi Kawase, en ‘El bosque de luto’ nos cuenta el peregrinaje hacia volver a descubrir la vida. Una sobria, elegante y emotiva película que incluso dentro de sus lentitud transmite tantas sensaciones que merece la pena.

Aquí podéis ver la película completa

20090219

LA EDAD DE LA IGNORANCIA (Denys Arcand) Canadá, 2007. Sábado, 21 de febrero de 2009

Dirección y guión: Denys Arcand.
País: Canadá.
Año: 2007.
Duración: 104 min.
Género: Comedia.
Interpretación: Marc Labrèche (Jean-Marc Leblanc), Diane Kruger
(Véronica Star), Emma de Caunes (Karine Tendance), Rufus Wainwright
(el príncipe cantante), Sylvie Léonard (Sylvie Cormier-Leblanc), Caroline
Néron (Carole Bigras-Bourque), Didier Lucien (William Chérubin), Macha
Grenon (Béatrice), Rosalie Julien (Laurence Métivier).

Producción: Denise Robert y Daniel Louis.
Música: Philippe Miller.
Fotografía: Guy Dufaux.
Montaje: Isabelle Dedieu.
Diseño de producción: François Séguin.
Vestuario: Judy Jonker.

SINOPSIS
En sus sueños, Jean-Marc (Marc Labrèche) es un caballero con una brillante
armadura, una estrella del escenario y de la pantalla, y un novelista de éxito que tiene a las mujeres rendidas a sus pies. En la realidad, es un don nadie, un chupatintas, un marido insignificante, un padre fracasado que fuma a escondidas. Pero Jean-Marc consigue resistir sin caer en la tentación de su mundo de sueños y decide darse otra oportunidad en el mundo real.

ENTRE LA REALIDAD Y EL DESEO
En su última película tras Las invasiones bárbaras, Denis Arcand prosigue con su retrato crítico de la sociedad postindustrial (y post Mayo del 68), siguiendo la saga de la anterior película y de su predecesora, El declive del imperio
americano. Su discurso, como las anteriores, versa sobre una sociedad en descomposición, en similitud con el imperio romano al comienzo de la Edad Media. La única salida es la evasión hacia la que se precipita el personaje, March Labrèche, como un trasunto de todos nosotros, como arquetipo de una sociedad desideologizada, sin metas y sin rumbo. Es una reflexión sobre la vaciedad espiritual y ética de la vida contemporánea en la sociedad desarrollada, símbolo del resto de las sociedades del bienestar que configura occidente, y que son hoy la materialización palpable del fracaso de los sueños revolucionarios y sesentayochistas, en gran medida, de toda nuestra civilización como espacio real para la vida plena.
El título original francés refleja mucho mejor la tesis de Arcand: La edad de las
tinieblas, entendido como la etapa dominada por el oscurantismo, el triunfo de lo sobrenatural sobre la razón.
El resultado es una comedia ácida, muy del estilo de su realizador, en un ambiente surrealista tanto por los personajes y las situaciones oníricas, como por el escenario donde se desarrolla. Es de destacar la actuación del actor protagonista, Jean-Marc Leblanc.

20090204

PROMISES (J. Shapiro, B.Z. Goldberg y C.Bolado) Palestina, Israel, EUA, 2002. Viernes, 6 de febrero de 2009. 8,30h. Casa de la Cultura de Valencina

Aquí podéis ver la película completa de nuevo

Título original: PROMISES

Género: DOCUMENTAL

Escritor/a, Productor/a, Director/a: JUSTINE SHAPIRO y B.Z. GOLDBERG

Codirector y montaje: CARLOS BOLADO


Nominada al Oscar al Mejor Documental 2002
Rotterdam International Film Festival. Premio de la Audiencia, Mejor Película
Munich Film Festival. Premio Libertad de Expresión.
Jerusalem Film Festival. Premio Especial del Festival.
Locarno Internacional Film Festival. Premio especial del jurado.
San Francisco International Film Festival. Premio de la Audiencia. Mejor Documental.
Vancouver International Film Festiva. Premio de la Audiencia.
Hamptons International Film Festival. Mejor Documental.
Sao Paulo International Film Festival. Premio de la Audiencia. Mejor Documental.
Valladolid International Film Festival. Mejor Documental.
Paris International Film Festival (Rencontres). Premio de la Audiencia a Mejor Película.

El conflicto Palestino-Israelí visto por los niños. Documental rodado en Israel y Palestina. Hablan niños y niñas de ambas partes con tal sinceridad que parece que las cámaras estén ausentes, esta sinceridad propia de los niños nos acerca a comprender, sin tapujos políticamente correctos, la realidad que viven y la tensión que entre ellos existe sin siquiera conocerse.
Muy recomendable para quienes quieran trascender la versión mediática de este conflicto.

Sinopsis

Siete testimonios infantiles sobre lo que significa crecer en Jerusalén. Yarko y Daniel son dos mellizos israelíes interesados en el ejército, la religión y el voleibol. Mahmoud es rubio, de ojos ozules y partidario de Hamas. Le enseñan el Corán en el colegio como un manifiesto por la causa palestina. Su familia es dueña de una tienda de café y especias en el barrio musulmán de la ciudad vieja desde hace 3 generaciones; Shlomo, un niño judío ultra-ortodoxo reza ante el muro occidental. Shlomo estudia el Torá 12 horas al día; Sanabel, una refugiada palestina, proviene de una familia de árabes secularizados. Es bailarina y cuenta la historia de su pueblo a través de la danza tradicional palestina. Su padre, periodista, permaneció encarcelado en una prisión israelí durante dos años sin juicio; Faraj es un refugiado palestino que vive en el campo de refugiados de Deheishe. A los cinco años vio cómo un soldado israelí mataba a un amigo suyo; Moishe, un colono israelí de extrema derecha resume la esencia del conflicto: "Dios dio a Abraham la tierra pero los árabes llegaron y se apoderaron de ella". Los niños se conocen: Cuando Yarko y Daniel ven una foto Polaroid de Faraj surge su curiosidad. Preguntan: "¿Por qué no le visitamos?". Faraj no quiere saber nada de los niños israelíes hasta que Sanabel le reta: "No conozco a ningún niño palestino que haya intentado explicar nuestra situación a un israelí". Dando un paso que coge por sorpresa a los cineastas (y al público), Faraj inicia un encuentro con Yarko y Daniel. Los mellizos viajan al campo. Es la primera vez que han conocido a alguien del "otro lado". Comparten una comida y empiezan a intimar. Pero la promesa de amistad tiene corta duración dado que los obstáculos culturales y físicos frustran sus esperanzas de intimar. Dos años más tarde en un reflexivo y honesto epílogo, los niños, ahora de trece y quince años, comparten sus puntos de vista sobre "el otro", sus pensamientos sobre la posibilidad de conocerse y sus sueños para el futuro.

La hierba que sufre

Yarko, Daniel, Mahmoud, Shlomo, Sanabel, Faraj, Moishe. Siete niños -judios unos, palestinos los otros- que viven a escasos minutos. Siete niños separados, sin embargo, por la vertiginosa distancia creada por la historia de sus respectivos pueblos. Por años de violencia, terror y desarraigo. Por una cotidianidad marcada por el adoctrinamiento, el prejuicio, el fanatismo. Siete niños convertidos, en el magnífico documental Promises, en portavoces de un sector de población especialmente vulnerable al que nadie pide opinión, y en protagonistas de una experiencia reveladora: vivir, aún durante un breve espacio de tiempo, el descubrimiento del “otro”.
La nominación de este trabajo al Oscar de 2002 como Mejor Documental no es sino el justo reconocimiento a la decencia, valentía y habilidad narrativa demostradas por sus tres codirectores : la californiana Justine Shapiro, el bostoniano B.Z. Goldberg (interlocutor de los chavales ante la cámara) y el mejicano Carlos Bolado (responsable también del montaje, cuyo dominio ha demostrado en Como agua para chocolate o en Amores perros.
Rodado entre 1997 y 2000 -esto es, en un periodo de relativa calma, antes del inicio de la Segunda Intifada-, incluye algunas secuencias añadidas dos años después, cuando la reactivación del odio y su cosecha de dolor abren fisuras en la esperanza de los tempranos adolescentes.
El trío realizador nos sumerge en la vida de la abigarrada Jerusalén y en la de los campos de refugiados situados en su entorno con una notable inteligencia; esto es, descubriéndonos la pavorosa complejidad del conflicto palestino-israelí sin obviar ninguno de sus matices, sin construir un discurso unidireccional, abandonándose con toda sabiduría a la espontaneidad de sus personajes. Su recorrido por ese universo en el que son omnipresentes las armas, la amenaza latente o el recuerdo de las víctimas de uno y otro lado, desborda de esa manera emoción y sinceridad. Derrocha también un cálido humor y hallazgos narrativos tan brillantes como un improvisado duelo de eructos o la cómica declaración de principios de una princesilla atrapada por dos sillas apilables.
Hijos de judíos liberales descendientes de víctimas del nazismo o de rabinos integristas, hijas de militantes presos o de colonos sionistas, habitantes de los barrios árabe o judío de Jerusalén, de campos o de asentamientos... los niños ofrecen el reflejo nítido del laberinto iniciado aquel ya lejano 29 de noviembre de 1947, cuando la ONU aprobó partir el territorio recién abandonado por Gran Bretaña en dos zonas, una israelí y otra palestina.
El deseo de un futuro mejor, representado en la imagen de un recién nacido envuelto en una manta de voluntarista estampado, no oculta una realidad que tiempo atrás apuntaba el filósofo George Murrel: “cuando dos elefantes se pelean, es la hierba la que sufre”

20090121

PARA TODOS LOS GUSTOS (LE GOÛT DES AUTRES) Agnès Jaoui (Francia, 2000). Sábado, 24 de enero de 2009


Sinopsis
Un empresario conoce a una actriz, que es amiga de una camarera, que, a su vez, conoce a un guardia de seguridad, que trabaja con un chófer, al servicio de una decoradora, mujer de un empresario, que querría trabar amistad con artistas que... Es la historia de los gustos de unos y de los colores de otros. Es la historia de personajes y entornos que no tendrían nunca que haberse conocido al resultar imposible alterar los marcos de referencia y las barreras culturales sin que se planteen problemas.

La directora
Agnès Jaoui (París, 1964) es sobre todo conocida como actriz, guionista y directora de dos joyas del cine europeo reciente: Para todos los gustos (Le Goût des autres) y Como una imagen (Comme une image). Dos comedias de costumbres, basadas en la observación de personajes, que refuerzan una tradición del mejor cine francés compuesta por buen humor, historias cercanas y exquisitos diálogos. En ambas comparte la escritura del guión con su pareja desde 1987, el actor de origen argelino Jean-Pierre Bacri, con quien forma un tándem desde hace años que ha dado obras de teatro, guiones para Alain Resnais, Cedric Klapisch o Alain Corneau y un nuevo proyecto que se estrenará en España en febrero y que se titulará Háblame de la lluvia, como la canción de Brassens. ‘Háblame de la lluvia y no del buen tiempo, el buen tiempo me da asco’… Habla de la pareja, pero también del cambio climático.” (David Trueba)

La película
Una comedia coral inteligente, llena de matices, que en ocasiones recuerda los planteamientos narrativos y estéticos de Woody Allen y que es digna heredera del mejor cine francés.
Cada detalle está cuidado, cada palabra está dicha con el sentido justo. El guión es notable, cada línea está escrita con una sencillez envidiable. En esta película todo es correcto y funcional, incluso el uso de los planos-secuencia que sirven a esa buscada naturalidad en la que Woody Allen es un maestro.

PROMESAS DEL ESTE (David Cronenberg) RU, 2007. Viernes, 9 de enero de 2009

SINOPSIS
El misterioso y carismático Nikolai Luzhin (Viggo Mortensen), nacido en Rusia, es el chófer de una de las familias más importantes del crimen organizado de Europa Oriental asentada en Londres. La familia pertenece a la hermandad mafiosa Vory V Zakone. Encabezada por Semyon (Armin Mueller-Stahl), el encantador dueño de un caro restaurante ruso, la suerte de la familia se tambalea por culpa de Kirill (Vincent Cassel), su alocado hijo, que hace más caso a Nikolai que a su propio padre. Pero la cautelosa vida de Nikolai cambia de golpe cuando conoce a Anna Khitrova (Naomi Watts), una comadrona que trabaja en un hospital en el norte de Londres y que queda muy afectada por la muerte de una adolescente al dar a luz. El diario escrito en ruso de ésta pone en contacto dos mundos que nunca deberían encontrarse, desarrollándose una trama donde nadie es lo que parece.

EL REALISMO COMO FORMA DE PRESENTAR LA VIOLENCIA
Desde los tiempos del arte clásico, los creadores nos han mostrado su visión del mundo recurriendo a las dos concepciones filosóficas que se han atrevido a intentar explicarlo: el idealismo y el materialismo. Los artistas idealistas explican el mundo desde la trascendencia y utilizan una estética naturalista, simbólica, que recurre a la metáfora o a la representación sobrenatural. Sin embargo los materialistas lo explican desde la inmanencia y apelan al realismo, mostrándonos una realidad desnuda, exagerada, que puede desembocar casi en lo grotesco. Muchísimos son los ejemplos, tanto profanos como religiosos, que nos ofrece la Historia del Arte y que aquí no podemos pararnos a analizar. El cine no es una excepción, y lo que Cronenberg hace en esta película no es otra cosa que retratar la realidad de la manera más cruda posible. Para ello no duda en utilizar la violencia como un recurso expresivo más, mostrándonosla en toda su dureza. Una violencia que sirve para sacudirnos, para que no permanezcamos impasibles ante lo que está pasando a nuestro lado, ese Cuarto Mundo de explotación y de esclavitud que tenemos instalado dentro del nuestro, redes en las que se ven atrapadas personas del Este (o del Sur) merced a unas promesas de mejorar su situación en el paraíso occidental.
Cronenberg parte de un magnífico guión de Steve Knight, con una estructura narrativa sobria pero lleno de sorpresas, con personajes poliédricos que nos muestran su lado más perverso, pero también el más tierno, interpretado por un magnífico elenco de actores, del que destaca Viggo Mortensen, que nos ofrece una interpretación soberbia, que por sí sola podría justificar la visión de esta extraordinaria película.

20081213

RECURSOS HUMANOS (Laurent Cantet) Francia, 2000. Sábado 13 de diciembre de 2008.


Dirección: Laurent Cantet
Guión: Laurent Cantet, Gilles Marchand
Fotografía: Matthieu Poirot Delpech, Claire Caroff
Montaje: Robin Campillo
Sonido: Phillipe Richard, Antoine Ouvrfier
Elenco: Jalil-Lespert, Jean Claude Vallod, Chantal Barré, Véronique de Pandelaére, Michel Begnez, Lucien Longueville, Danielle Mélador, Pascasl Sémard

Terminamos el trimestre y el año 2008 con esta película del realizador francés Laurent Cantet. Inscrita dentro de la vertiente realista de esa tendencia que se conoce como "nuevo cine social francés", la ópera prima de este cineasta , recientemente premiado en Cannes con la Palma de Oro por "Entre les murs", posa su mirada sobre unos cuantos temas candentes de la actualidad mundial: la humillación laboral, la degradación social y la desocupación, esa amenaza que pende sobre cada vez más gente de todas las clases. También aborda el asunto de las relaciones paterno-filiales.

"Recursos humanos” se inscribió en su momento en el debate europeo sobre la reducción de la jornada laboral a 35 horas semanales. Y ahora sigue plenamente vigente con el debate del pretendido aumento a 60 horas de la jornada semanal, con la crisis del Sistema Capitalista a nivel global y con una de sus concreciones a nivel local, las regulaciones de empleo, que muestran de qué manera las consecuencias de la crisis siempre las padecen en primer lugar los más débiles.

Sinopsis

La historia de Recursos Humanos es la de un joven universitario, Franck, que vuelve a su pueblo como becario en la planta donde su padre es operario de toda la vida. Tendrá un puesto en el área de recursos humanos, en plena disputa entre patrones y obreros por la reducción de la jornada laboral. Para Franck es un aprendizaje en todo sentido. Primer contacto con la vida laboral real, como trabajador, fuera de los claustros universitarios. Primer contacto con el mundo como hombre responsable por sus actos, ya no como hijo arropado por sus padres.

A raíz de las discusiones por la jornada, Franck y su padre se enfrentarán duramente. Pero esa confrontación funciona también como metáfora porque no es sólo política, también servirá para construir el nuevo lugar del padre y del hijo independizado.

Para Franck, esta experiencia laboral es iniciática y le servirá para encontrar su lugar en el mundo. Para el cine, la imprescindible opera prima de Laurent Cantet es prometedora.

Se trata de una película perfecta para tener una buena discusión sobre temas de plena vigencia: La crisis del sistema capitalista, las consecuencias para los más desfavorecidos, las regulaciones de empleo, el papel de los sindicatos,... No en vano el mismo Sarkozy que hablaba de enterrar el mayo del 68, le echa ahora toda la culpa a la reivindicación de las 35 horas, un caballo de batalla abandonado por los sindicatos mayoritarios antes de montar en él.

Aquí tenéis un trailer en español de la última película de Laurent Cantet, "La clase", galardonada con la Palma de Oro en Cannes este año y otro de la película de hoy en versión original:


20081106

2046 (Wong Kar-Wai) China, 2004. Sábado, 8 de noviembre de 2008


En la habitación 2.046 de un viejo hotel concluye “Deseando amar”, una de las películas que más gustó la pasada temporada del CineClub Imaginario. Sin solución de continuidad, Won Kar-Wai nos deleita con otra joya cinematográfica sobre el amor, que queriendo apuntar al futuro se resuelve en una serie de recuerdos. En realidad –dice Wong Kar-wai–, es la historia de un hombre que se inventa a diferentes mujeres para no olvidar a la única que amó y que fue a la única que traicionó. La realidad y el deseo, el futuro (año 2046) imaginado desde los recuerdos de un escritor en la habitación 2.046 de un viejo hotel...

20081031

Viernes 31 de octubre. SILVER CITY (John Sayles) EUA, 2004


SINOPSIS

Ambientada en Colorado, el corazón del “Nuevo Oeste”, durante la campaña electoral para las elecciones a gobernador del Estado, "Silver City" es una sátira política con tintes de cine negro. El nuevo candidato, siempre enfrentado con la gramática, es el heredero de una formidable dinastía de políticos de derechas. Mientras intenta abrirse camino hasta el despacho del gobernador, aparece un misterioso cadáver que amenaza su campaña, su imperio familiar, y el apoyo de los grupos de presión que mueven los hilos. El astuto jefe de campaña del candidato contrata los servicios de un periodista experto en destapar la corrupción, convertido ahora en detective privado para investigar posibles relaciones entre el cadáver anónimo y los prominentes enemigos de la familia del aspirante, silenciándolos. Siguiendo la tradición de la novela detectivesca, la investigación empieza pareciendo rutinaria, pero las pistas acabarán conduciendo a un submundo de coloristas pero sospechosos personajes cuyos motivos son bastante cuestionables. El investigador se topa con el estremecedor e interconectado mundo de las tertulias radiofónicas extremistas, grupos de presión, inmigración indocumentada, conglomerados mediáticos, y contaminadores del medio ambiente. Habiéndose acostumbrado con el paso de los años a aceptar pasivamente la corrupción como algo endémico, el sentido de la moralidad del detective renacerá a medida que la cadena de responsabilidades que va siguiendo, se acerca más y más a aquellos que lo contrataron.


El guión es del propio director quien se puso a escribir la historia tras las polémicas elecciones de 2000 y quería tenerla lista para antes de las elecciones de 2004. El CineClub Imaginario ha elegido este viernes anterior a las elecciones en Estados Unidos del próximo martes 4 de noviembre de 2008, para proyectar esta película que surgió de la necesidad de John Sayles de emitir un grito de alarma ante lo que podía suceder y sucedió. "Silver city" narra la investigación que un ex-periodista convertido en torpe detective realiza sobre la aparición de un cadáver desconocido en el lugar donde un senador republicano está rodando un spot electoral. Rápidamente la trama se va enredando hasta sacar a la luz toda una red de intereses económicos y miserias no por cotidianas menos escandalosas, que configuran el día a día de la realidad de la clase política norteamericana ligada a la administración Bush. Con un reparto infinito y fulgurante, entre los que cabe destacar a Danny Huston, hijo del mítico director John Huston, “Silver city” promete carcajadas pero con un mensaje de preocupación y urgencia.

20081016

UN CORAZÓN INVENCIBLE (Michael Winterbottom) RU-EUA, 2007

SINOPSIS

El 23 de enero de 2002 el mundo de Mariane Pearl (Angelina Jolie) cambió para siempre. Su marido Danny (Dan Futterman), jefe de la oficina del sur de Asia del Wall Street Journal, investigaba para un artículo acerca del terrorista Richard Reid. Se desplazaron a Karachi, donde un intermediario había concertado una entrevista con una fuente muy esquiva. Al irse para la reunión, le dijo a Mariane que quizá se retrasaría. Nunca regresó.

Winterbottom en la caja de Pandora

Es la segunda vez que el director se adentra en el conflicto que Estados Unidos abrió contra parte del Mundo Árabe tras el 11-S. En el anterior film, En este mundo, describe el horror de dos refugiados del Afganistán posterior a los bombardeos norteamericanos, que huyen a Europa en busca del paraíso. En esta ocasión el objetivo de Winterbottom se fija en una pareja de periodistas occidentales: él es secuestrado por combatientes (terroristas) afganos en Karachi, próximos a los talibán y Al-Qaeda y ella sufre con impotencia la angustia de su desaparición.

Muchos son los elementos de esta película que nos remiten al Missing de Costa Gavras, tanto argumentales como narrativos: el secuestro del protagonista en un escenario bélico decorado por los EE.UU., el sufrimiento de su pareja que se erige en auténtica protagonista de la narración, el frecuente recurso al flash back, e incluso la secuencia antes de la desaparición, con un halo de despedida. Sin embargo la gran diferencia es la tensión que Winterbottom imprime desde el principio; una tensión conseguida mediante un montaje y una narración trepidante, sin concesiones, en la que sin duda influye la ausencia deliberada del secuestrado (desde que desaparece no sabemos qué está pasando con él); una tensión que va instalándose en el espectador y que sólo se resuelve con el desenlace narrativo de la cinta.

Con un tono casi documental, como hizo con En este mundo, Winterbottom consigue una película emocionante, que nos hace reflexionar sobre los conflictos internacionales, sus víctimas y verdugos, y la miseria que los alimenta.

20080924

LA VIDA ES UN MILAGRO (Emir Kusturika) Serbia-Montenegro, 2004

Estrenamos esta nueva temporada del CineClub Imaginario con esta vitalista comedia del cineasta bosnio Emir Kusturika que, como es habitual en él, nos ofrece una mezcla desenfrenada de imágenes sugerentes y surrealistas, emociones, ternura, música y contrastes en una película que plantea la paradoja de tener un tono de comedia y optimista en un escenario bélico como el de la última terribles guerras que han asolado europa, la de los Balcanes.

Os adjuntamos a continuación la sinopsis y una crítica de Ruth Bautista

SINOPSIS

Bosnia, 1992. Luka (Slavko Stimac), un ingeniero serbio de Belgrado, se ha instalado en un pueblo en medio de ninguna parte con su mujer cantante de ópera, Jadranka (Vesna Trivalic), y el hijo de ambos, Milos (Vuk Kostic). Luka está preparando la construcción del ferrocarril que va a transformar la región en un pa-raíso turístico. Completamente absorto en su trabajo y cegado por su optimismo natural, está sordo al cada vez más persistente rumor de la guerra. Cuando el conflicto estalla, la vida de Luka se ve alterada: su mujer, Jadranka, desaparece del brazo de un músico mientras que su hijo, Milos, es llamado al frente. Siempre optimista, Luka aguarda el regreso de su familia, pero Jadranka no vuelve. Milos es hecho prisio-nero y el ejército serbio nombra a Luka guardián de Sabaha (Natasa Solak), una joven musulmana que ha sido tomada como rehén. Al po-co tiempo, Luka se ha enamorado de Sabaha, pero la joven está desti-nada a ser intercambiada por un prisionero serbio: su hijo Milos.

Con su última película, Emir Kusturica, nos presenta un soplo de vida, una inyección de energía de mas de dos horas y media que pasan tan rápido como la vida misma. La Vida Es Un Milagro, retrata muchas cosas, entre ellas y como trasfondo de una historia cualquiera, la última gran guerra de Europa, que todos hemos vivido, la de los Balcanes. Y lo cuenta desde fuera, sin tomar partido, lo cual le ha hecho recibir unas cuantas críticas, que él simplemente despeja bajo el paraguas del optimismo. Y este es uno de los puntos fuertes de la película, ya que muestra como la vida sigue incluso en las peores condiciones.

La historia de La Vida Es Un Milagro es tan local, que es universal. Y lo que la hace especial es ese toque tan esencialmente ‘Kusturica’ que logra imprimir una energía desproporcionada a aquello en lo que fija su mirada. En el film se come, se bebe, se ama y se odia, se canta y se baila tan desproporcionadamente, que el retrato final, enmarcado en una maravillosa banda sonora, es simplemente magnífico.

Es destacable también, la más que curiosa relación que el director mantiene con los animales, hasta el punto de personificarlos en muchos momentos proporcionándonos una pizca de absurdo.

El punto de humor negro, lo dedica Kusturica al papel que cumplieron los grandes medios televisivos, ejemplificados en una suelta reportera americana, en la guerra, a quienes les dedica un rotundo eructo.

Las actuaciones, junto con el paisaje balcánico, son los dos pilares en los que se apoya Kusturica para crear toda la explosión de vida; partiendo de la serena Julieta eslava (Natasa Solak), el optimista hasta la ceguera Romeo (Slavko Stimac), quien personifica la mirada de Kusturica, la histérica e histriónica pirada (Vesna Trivalic) y el resto del reparto, incluyendo al propio hijo de Emir, Stribor Kusturica, en el papel de un capitán serbio.

Como no es posible de otro modo, la música en este film recrea el personal mundo del director y sirve de enlace general para todas las piezas del rompecabezas, guiadas metafóricamente por esas vías del tren vacías en las que todos los que sufren mal de amores, burra incluida, se quieren suicidar, aunque para ello tengan que esperar al tren que nunca pasa por ellas.